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La mayoría de las personas viven totalmente desconectadas a sus emociones. Las costumbres negativas que soportamos a lo largo de nuestra vida nos instruyen a aparatarnos de los sentimientos y emociones para protegernos.

No puede deshacerte de tus emociones, pero tienes que tener la voluntad propia para conectarte con ellas y comprender cómo influyen dentro de ti. Cuando algo te haga reaccionar de alguna forma, respira por un segundo, piensa bien sobre la alteración que hay detrás, y encuentra su principio para buscarle solución.

Al comienzo de la situación tal vez no sepas por qué te sientes de esa manera y mucho menos por qué reaccionas así. No te desesperes.

Amplia tu vocabulario (emocional)

Existen cuatro tipos de emociones primordiales por medio de la cuales se originan todas las demás, ¿Y cuáles son esos tipos de emociones? Son  la tristeza, enojo, alegría y miedo. Pero hay autores que incorporan la angustia y sorpresa como parte de dichas emociones.

Poseer un vocabulario amplio con el cual puedas describir fácilmente tus sentimientos es considerado de gran importancia. Si no dominas el lenguaje puede llegar a restringir el discernimiento de lo que estás viviendo, creando una  sensación como si no tuvieses conocimiento de lo que pasa por tu cabeza.

No te dejes engañar por las apariencias emocionales

En una gran cantidad de ocasiones las emociones primarias desatan otro tipo de emociones, y eso hace que vallamos directamente al resbalón de creer que lo que estamos experimentando es una emoción secundaria.

No juzgues la forma en que te sientes

Las emociones asumen una sola función, la cual es aportarte toda la información sobre lo que está pasando. Si pudieras cohibir las emociones estarías como a ciegas y no sabrías cual es la manera indicada para reaccionar.

Las distintas emociones que resultan negativas te advierten. No combatas contra ellas. Debes tratar en lo posible de comprenderlas y sacar la información que se pueda para afrontar al desafío del que se te está avisando.

El miedo te pone a la defensiva, ya que no cuentas con los recursos para confrontar lo que está ocurriendo. Irradia una incongruencia entre los recursos y la situación con las que tienes.

El sentimiento de enojo lo sientes en cuanto quebrantan tus necesidades. Te dirige al ataque o defensa para que te hagas respetar.

La tristeza te hace exteriorizar la pérdida de algo significativo para ti y te hace asumir la situación para superar esa falta de lo que perdiste.

Afirmas alegría cuando la situación del momento te resulta atractiva. Te hace percatar de conductas que pueden lograr que vuelvan a ocasionar la emoción.

Piensa en tus emociones como el origen de la información que te aportara para ser más consciente con respecto ti mismo.

Revela el mensaje oculto de tu lenguaje corporal

Si te parece un poco difícil asemejar tus emociones, si te fijas en tu lenguaje corporal te dará muchos atajos para descubrir lo que está sucediendo en tu interior.

Ejemplo, hay individuos que al principio de un enojo se cruza de brazos porque se comienza a sentir como agredido. Si incumbes estos modos de cambios en el lenguaje corporal con tus emociones vas a ser capaz de darte cuenta mucho antes.

¿Qué dicen las opiniones de los expertos?

Comentan que debido a la dificultad no puedes evadir la emoción, pero si tienes la capacidad de poder transformar tus pensamientos.

Y si todo llega a salir mal, de la forma incorrecta ha como lo planeaste, hay unas posibles técnicas de último minuto que pueden ayudarte:

  • Si te encuentras nervioso o ansioso en exceso, puedes refrescarte el rostro con agua que este a una temperatura bien fría y luego ve a un lugar donde te dé aire. Se ha demostrado que el frío puede reducir la ansiedad.
  • No tomes cafeína. Los componentes de dicho elemento ayudan a subir tu nivel de nerviosismo y ansiedad.
  • Haz ejercicios, Se ha demostrado que hacer actividades físicas reduce notablemente la ansiedad y aumenta el nivel de confianza en ti mismo.
  • Descansa lo suficiente. Si duermes vas a generar endorfinas y reduces también la hormona del estrés. Esa es la razón de estar irritable, si no duermes bien.

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