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Halitosis es el término médico para referirnos al mal aliento y se define como la condición de espirar aire fétido. Los que padecen esta condición a menudo son incapaces de eliminar el mal olor mediante las técnicas de higiene bucal más comunes, como cepillarse los dientes o usar seda dental.

La halitosis puede realmente impactar nuestro amor propio y nuestra vida social. Si ha venido padeciendo halitosis crónica desde hace tiempo, es bastante probable que se haya vuelto un tanto introvertido y que tienda a evitar situaciones sociales. Por otra parte, también es posible que haya vivido completamente ajeno a su problema hasta hace poco, cuando finalmente alguien de su entorno se ha armado de valor y le ha dado la mala noticia.

El mal aliento puede darse de manera ocasional o ser más periódico y persistente. Así por ejemplo, el “mal aliento matinal” es un caso de halitosis temporal, y se considera bastante normal. La mayor parte de la población adulta lo padece cada mañana; ocurre principalmente porque durante la noche el flujo de saliva se reduce drásticamente y por tanto la boca se vuelve más seca.

Como se explicará más adelante, la boca seca es una de las principales causas de halitosis porque favorece la multiplicación de las bacterias y la creación de compuestos sulfurados volátiles (CSV), los gases principalmente responsables del mal aliento. Vea a continuación un extracto de un estudio reciente que confirma la presencia de altas concentraciones de CSV en el aliento matinal:

“(…) Los niveles más altos de CSV se detectaron inmediatamente después de despertar, siguiendo a partir de ahí un descenso significativo. Se detectaron variaciones considerables de un día a otro, pero tales variaciones no se pudieron relacionar con la dieta. (…)”

“Volatile sulphur compounds in morning breath of human volunteers”, Archives of Oral Biology 2011 Jan;56(1):29-34. Epub 2010 Sep 24. Snel J, Burgering M, Smit B, Noordman W, Tangerman A, Winkel EG, Kleerebezem M. Health Division, NIZO Food Research, P.O. Box 20, 6710 BA Ede, The Netherlands

Otro ejemplo de mal aliento temporal es el mal aliento causado por la ingesta de ciertos alimentos como el ajo o la cebolla. Esto es completamente normal y no es nada de lo que preocuparse (¡salvo que se tenga una cita importante, por supuesto!)

También es perfectamente normal que el aliento de una persona varíe a lo largo del día, dependiendo de factores tales como el nivel de hidratación, los alimentos ingeridos, el tiempo que hace desde que comimos por última vez, o nuestro nivel de estrés, por ejemplo.

Es cuando el problema de mal aliento persiste a lo largo del día, o cuando es muy frecuente, estando presente la mayor parte de los días, que la halitosis se denomina halitosis crónica. En este caso, esta condición pasa a ser un problema de salud que hay que solucionar.

Como tener buen aliento – Causas de la Halitosis

como eliminar el mal aliento

Se estima que entre un 85 y un 90% de los casos de halitosis son causados principalmente por un desequilibrio bacteriano o por una proliferación excesiva de bacterias en la boca: estas bacterias pueden residir en o bajo la línea de las encías, bajo la superficie de la lengua, sobre o dentro de los dientes.

En general, cuando se trata de halitosis que origina en la boca, no hay una bacteria dominante responsable de la halitosis, sino que el mal aliento resulta de una compleja interacción entre varias clases de bacterias presentes en la cavidad bucal.

En pocas palabras, hay una proliferación excesiva de diferentes tipos de (por lo demás beneficiosas) bacterias. En particular, suele haber presencia en grandes cantidades de una clase de bacterias productoras de mal olor. Me refiero a las bacterias anaeróbicas (bacterias que prosperan en entornos privados de oxígeno).

Las bacterias anaeróbicas metabolizan (descomponen) los residuos presentes en nuestra boca. En particular, metabolizan proteínas – las cuales están presentes en los restos de comida – así como tejidos y células muertas, sangre y mucosidades. Cuando las bacterias digieren estos residuos, comienzan a producir grandes cantidades de subproductos, principalmente compuestos sulfurados volátiles (CSV).

Dado que las proteínas son moléculas compuestas de cadenas de aminoácidos, y que algunos de estos aminoácidos contienen átomos de azufre, durante la descomposición de las mismas se liberan compuestos sulfurados volátiles como subproducto. Este tipo de gases (CSV) son los responsables de la mayoría de olores desagradables causantes de mal aliento.

A continuación se describen algunos de los más comunes:

  • metilmercaptano (también llamado metanotiol) huele a col podrida.
  • sulfuro de hidrógeno huele a huevos podridos.
  • sulfuro de dimetilo huele a fruta y verdura podrida.

Además, se sabe que el mal aliento no necesariamente proviene exclusivamente de compuestos sulfurados volátiles, sino también de otros compuestos sin azufre, la mayor parte de ellos también metabolizados por bacterias. He aquí algunos de estos otros compuestos más comunes:

  • cadaverina huele a carne podrida (le da a los cadáveres su “aroma” característico)
  • putrescina también huele a carne putrefacta
  • ácido butírico tiene un olor acre (mantequilla rancia, queso parmesano, vómito)
  • piridina su olor recuerda al pescado

En general, utilizaremos la denominación compuesto orgánico volátil (COV) o simplemente compuesto volátil cuando nos refiramos a compuestos que pueden o no contener azufre.

Una zona habitual donde las bacterias anaeróbicas tienden a concentrarse es bajo la superficie de la lengua (especialmente en la parte trasera) y bajo la línea de las encías. Y la razón es precisamente que las bacterias prosperan en áreas donde hay falta de oxígeno; por lo tanto las mayores concentraciones siempre estarán situadas en las zonas de la boca de más difícil acceso, donde la exposición al oxígeno es más baja.

En una boca sana se pueden encontrar muchos tipos de bacterias beneficiosas (¡normalmente más de 100 especies distintas!) donde viven en harmonía con el resto. Es decir, en una boca sana hay un buen equilibrio en la flora oral y no se liberan malos olores.

Sin embargo, si por cualquier razón, algunas de estas bacterias ganan terreno y comienzan a reproducirse en exceso, se puede crear un desequilibrio en la flora bacteriana dentro de la boca que nos lleva a la creación de un entorno poco saludable, donde algunos tipos de bacterias anaeróbicas se imponen a las demás y comienzan a metabolizar proteínas y otros compuestos a mayor ritmo. A partir de entonces comienzan a aparecer con rapidez los olores desagradables, que son debidos a los compuestos volátiles liberados por estas bacterias.

A lo largo de los años, diversas investigaciones científicas han confirmado que tener una gran cantidad de bacterias en la cavidad bucal es un indicativo de mal aliento. Vea a continuación un extracto de un estudio publicado en una conocida revista médica:

El objetivo de este estudio era identificar bacterias productoras de sulfuro de hidrógeno (H2S) en una biopelícula de microflora de la lengua e investigar la relación entre flora bacteriana y niveles de H2S en el aire bucal. (…) Basado en este punto de vista, los sujetos fueron divididos en dos grupos: un grupo con mal aliento y otro grupo sin mal aliento.

Se obtuvieron muestras de la superficie de la lengua y se esparcieron en placas de Agar Exigente Anaeróbico (…) y fueron incubadas anaeróbicamente a 37 grados Celsius durante dos semanas. Las bacterias que formaban colonias negras o grises fueron seleccionadas como fenotipos productores de H2S. El número de bacterias totales (…) y de bacterias productoras de H2S (…) en el grupo de mal aliento fueron significativamente mayores que en el grupo sin mal aliento. (…)

Estos resultados sugieren que un incremento en el número de bacterias productoras de H2S en la biopelícula de la lengua es responsable del mal aliento, aunque la composición de las biopelículas era similar entre los dos grupos.”

“Hydrogen sulfide-producing bacteria in tongue biofilm and their relationship with oral malodour” Journal of Medical Microbiology 2005 Sep;54(Pt 9):889-95. Washio J, Sato T, Koseki T, Takahashi N. Division of Preventive Dentistry, and Division of Oral Ecology and Biochemistry, Tohoku University Graduate School of Dentistry, 4-1 Seiryo-machi, Aoba-ku, Sendai 980-8575, Japan.

El segundo ámbito más coún donde se origina el mal aliento son las vías respiratorias altas: la nariz, senos nasales, amígdalas, garganta y laringe. Infecciones de senos nasales o sinusitis, infecciones de garganta como amigdalitis, rinitis y el goteo posnasal son ejemplos de infecciones comunes o afecciones que pueden causar mal aliento. En estos casos, es también la proliferación de bacterias productoras de COV – en la garganta, amígdalas, fosas nasales o senos nasales – la que conduce a la halitosis.

Sin embargo, las halitosis causadas por condiciones externas a la cavidad bucal son de lejos mucho menos comunes que las derivadas de condiciones o enfermedades localizadas dentro de la boca (se estima que del 8 al 10% de los casos de halitosis provienen de las vías respiratorias).

Aún no se ha descubierto el porqué algunas personas son más propensas que otras a los desequilibrios bacterianos en la boca o tracto respiratorio. Pero lo que está claro es que algunos factores, enfermedades o afecciones (discutidas a continuación) pueden desencadenar la proliferación de las bacterias, así que es importante analizar alguna de ellas nos afecta.

Estas son las principales causas de halitosis (factores o condiciones que pueden llevar a tener mal aliento):

  • Infecciones orales, tales como caries dental o muelas del juicio infectadas
  • Enfermedad periodontal (gingivitis o periodontitis)
  • Sequedad bucal (llamada xerostomía)
  • Mala higiene bucal
  • Infecciones de senos nasales o de garganta, goteo posnasal y alergias
  • Tonsilolitos (cálculos en las amígdalas)

Estadísticamente, la causa más común del mal aliento es la acumulación de bacterias bajo la superficie de la lengua, y/o una acumulación de placa (por tanto, bacterias también) alrededor de los dientes y bajo la línea de las encías. De ahí que hablemos de infecciones orales, enfermedades periodontales, sequedad bucal y mala higiene oral como las causas más probables de halitosis.

Cómo tener suerte y éxito en la vida

Obsérvese que, aparte de la boca, nariz, amígdalas y garganta, el mal aliento puede originarse en el estómago, pero esto es algo bastante improbable, rara vez ocurre y sólo cuando hay un problema como una severa indigestión crónica o vómito crónico, por ejemplo. Además, la halitosis también puede ser consecuencia de otras enfermedades, como infecciones o enfermedades en el hígado, pulmones o riñones, así como diabetes, cáncer oral y algunos tipos de trastornos sanguíneos.

También cabe señalar la existencia de los trastornos pseudohalitosis y halitofobia, de naturaleza psicológica. Se estima que un cuarto de las personas que solicitan ayuda médica padecen una preocupación exagerada acerca de su mal aliento y, de hecho, “imaginan” su halitosis. Estas personas están completamente seguras de que tienen mal aliento, aunque no haya evidencia alguna de mal olor proveniente de su boca.

A lo largo de estas páginas se asumirá que su mal aliento no es imaginado sino real. La mayor prueba es obviamente lo que otras personas pueden oler, así que si tiene el suficiente valor para hacerlo, solicite a alguien de su confianza una opinión más objetiva (salvo que ya le hayan comentado que su aliento acostumbra a oler mal).

Otro factor importante a tener en cuenta es que es muy común que la halitosis se deba a múltiples causas, así que es importante abordar el caso de forma metódica para así identificar todas las causas que puedan aplicar a su caso, además de descartar aquellas que no.

Un diagnóstico preciso para averiguar qué está causando la halitosis es fundamental para poder determinar el tratamiento adecuado. Como habitualmente hay diversas causas involucradas, se pueden requerir una combinación de tratamientos para curar el mal aliento crónico de forma definitiva.

La clave que me ayudó a cambiar finalmente el modo en que afrontaba mi halitosis fue aprender que ésta no debe ser considerada como una enfermedad o condición, ni como una cosa contra la que uno necesita luchar para así poder erradicar. En vez de eso, la halitosis debe ser entendida como una consecuencia, como un síntoma, un “efecto secundario” de otras condiciones, enfermedades o factores.

Identificar todos los factores que contribuyen al problema y buscar el tratamiento más apropiado y los remedios específicamente indicados para todos y cada uno de ellos (más allá de un “antídoto genérico” para el mal aliento) es lo que nos conducirá a la solución definitiva para la halitosis.

Por lo tanto, es importante que a partir de ahora deje de intentar tratar su halitosis directamente y, en vez de eso, comience a centrarse en encontrar las causas subyacentes, enfermedades y otros factores que le están contribuyendo a su problema crónico de halitosis. Tratarlos a ellos (y no a la halitosis “en general”) es lo realmente tiene el potencial de curar su mal aliento definitivamente.

Como tener buen aliento – Otros Síntomas Comunes 

Además de los malos olores que emanan de la boca (recuerde, ¡la halitosis es en sí misma un síntoma!), a continuación se presentan otros síntomas/factores que se pueden asociar con la halitosis, y que pueden ayudarle a determinar si usted padece mal aliento (¡por si todavía no está seguro del todo!):
Mal gusto constante en la boca: metálico, agrio o amargo.

  1. Dientes revestidos: hay placa en grandes cantidades y el sarro se puede apreciar alrededor de la mayoría de sus dientes. Incluso después del cepillado, los dientes se sienten rugosos en vez de suaves cuando se pasa la lengua por encima de ellos.
  2. Dientes manchados: hay manchas amarillas o marrones en sus dientes.
  3. Encías que sangran frecuentemente y/o presentan un aspecto enrojecido e inflamado, especialmente después del cepillado o de pasar el hilo dental.
  4. Muelas del juicio parcialmente salidas (hay encía que cubre parte del diente) que duelen a menudo y tienden a infectarse con facilidad, con o sin presencia de flemón.
  5. Siente dolor en los dientes o muelas (moderado o severo) con frecuencia.
  6. Nota que tiene dientes algo “sueltos”.
  7. Siente que su boca está seca a menudo y/o una sensación de quemazón.
  8. La lengua se siente seca, con presencia de una capa blanquecina o amarillenta sobre ella. Raras veces tiene un aspecto saludable (rosado y húmedo).
  9. Nota su saliva muy densa varias veces al día.
  10. Siente dolor en la garganta o tiene las amígdalas inflamadas.
  11. Tiene la nariz congestionada y/o con mucosidad amarillenta o verde.
  12. Padece rinitis (secreción nasal causada por inflamación de la mucosa) o rinitis alérgica estacional(secreción nasal causada por alergia al polen).
  13. Padece goteo posnasal (producción excesiva de moco, que baja por la parte posterior de la garganta) debido a problemas crónicos en los senos nasales o a las alergias, y por ello la mucosidad tiende a acumularse en la parte posterior de la lengua y garganta.
  14. Necesita aclarar su garganta constantemente y/o tiene tos persistente.
  15. Siente la necesidad constante de tragar.
  16. Presencia de nódulos blancos/amarillos en sus amígdalas y/o la sensación que hay algo atascado en su garganta.
  17. Presencia de tonsilolitos (cálculos amigdalinos), que se forman frecuentemente.
  18. Padece infecciones de garganta frecuentemente (por ej. amigdalitis).

Tenga en cuenta que experimentar cualquiera de estos síntomas – de sólo uno a varios de ellos – es un síntoma de que algo no va del todo bien (algo hay que está causando una proliferación de bacterias) y por tanto son un indicio de que usted puede estar sufriendo mal aliento crónico.

¿Cuál es el Método Adecuado para Tratar la Halitosis para Tener Buen Aliento?

Aunque hay pocos estudios con resultados concluyentes relativos a qué porcentaje de la población está afectada por la halitosis, en general se estima que entre el 20 y 40% de la población adulta en la sociedad occidental experimenta o ha experimentado cierto grado de halitosis en algún momento de sus vidas.

Está claro que la halitosis no sólo es bastante común sino que la mayoría de nosotros siente preocupación por ello. La industria de la higiene bucal, así como las empresas productoras de chicles y caramelos mentolados, están valoradas en miles de millones de dólares, mientras que su facturación sigue incrementándose año tras año.

Las agresivas estrategias de marketing utilizadas por conocidas compañías dedicadas al sector de la higiene oral pueden resultar muy atractivas para los que sufren de mal aliento crónico, desesperados por encontrar algún producto que les funcione.

Muchas de estas compañías aseguran que su producto puede afrontar el problema del mal aliento desde la raíz. Sea muy, pero que muy cauteloso cuando se encuentre con este tipo de anuncios. No estoy diciendo que todos los productos sean un fraude, pero debe tener en cuenta que algunos de ellos – y los hay de marcas muy conocidas – no le ayudarán en absoluto a tratar su halitosis; de hecho, los hay que pueden incluso agravar su mal aliento (en particular, aquellos que contienen grandes porcentajes de alcohol en su formulación).

Si, por la razón que sea, no le apetece continuar leyendo este libro, por favor recuerde al menos esto: no existe ningún remedio milagroso para tratar el mal aliento, ni ningún producto universal que elimine la halitosis de forma permanente. Pare de buscar ese producto que le va a curar el mal aliento, porque mucho me temo que ese producto no existe.

Por otro lado, reconozco que hay marcas de enjuagues (llamados de segunda o tercera generación) mucho más eficaces que los demás. Son aquellos que contienen compuestos oxigenantes que ayudan a minimizar el mal aliento, aunque por poco tiempo.

Tenga en cuenta que los enjuagues bucales son sólo un remedio temporal (son eficaces durante menos de una hora normalmente), y lo son porque este tipo de producto está diseñado para tratar un síntoma, y no la raíz del problema (recuerde, la halitosis es un síntoma).

Los enjuagues deben usarse como un extra, una vez el tratamiento adecuado ha sido divisado, una vez todas las causas de su halitosis han sido determinadas. Por tanto, a lo sumo, estos productos pueden ayudar a prevenir la halitosis o minimizarla, en vez de combatirla. Espero que le haya convencido…

Existen multitud de estudios científicos que muestran que los enjuagues resultan ineficaces para tratar la halitosis crónica, ya que sólo pueden lograr una mejora temporal pero no pueden corregir la causa real del problema:

“(…) En aproximadamente el 80% de los casos, la halitosis estaba causada por la degradación microbiana del substrato orgánico bucal. El producto degradado con más presencia son los compuestos sulfurados volátiles. En este estudio, se presentan y discuten los métodos disponibles para controlar la halitosis, su efectividad y su importancia.

Indudablemente, el método básico consiste en reducir la cantidad de microorganismos y sustratos dentro de la cavidad bucal. Los productos enmascaradores no son eficaces, y los ingredientes antimicrobianos presentes en los productos sanitarios orales son solo eficaces temporalmente a la hora de reducir microorganismos y sustratos.”

“A review of the current literature on management of halitosis”, Oral Diseases. 2008 Jan;14(1):30-9. van den Broek AM, Feenstra L, de Baat C. Department of Oral and Maxillofacial Surgery and Special Dental Care, Erasmus University Medical Center, Rotterdam, The Netherlands.

¡Así que venga! ¡Es hora de cambiar de rumbo! Hágase un favor y resista la tentación de comprar cualquier otro producto para el mal aliento (especialmente esos que vienen en un frasco). Es hora de abordar la raíz de su problema de halitosis. Pare de malgastar tiempo, energía o dinero intentando encontrar algo para “deshacerse“ de su halitosis. ¡No se deje seducir más por los trucos de marketing!

Su plan por el momento consiste en responder a esta pregunta: “¿Por qué tengo yo halitosis?” La respuesta a “¿Cómo voy a curar mi halitosis?” la encontraremos luego; por ahora centrémonos en aprender a identificar los factores que están causando su mal aliento crónico.

Esto es fundamental si de verdad pretende llegar al fondo de la cuestión. Llevará algo de tiempo y esfuerzo, pero le garantizo que está condenado al fracaso a no ser que en primer lugar encuentre el porqué sufre de mal aliento.

***
El método que vamos a seguir en este libro para tratar su halitosis crónica se basa en los siguientes puntos (por orden de prioridad):

Eliminar – cuando sea posible – cualquier entorno que fomente el crecimiento de las bacterias.Minimizar en todo momento la cantidad de alimento disponible para las bacterias.Si algún entorno corporal donde residen bacterias no se puede eliminar del todo, convertirlo en el ambiente más inhóspito posible para ellas.Mantener la población de bacterias al mínimo y/o neutralizar compuestos orgánicos volátiles.

El modo más eficaz de llevar a cabo el primer punto es utilizando métodos mecánicos. Como verá en los próximos capítulos, ejemplos de tales entornos son las muelas del juicio parcialmente salidas o una cripta amigdalina que contenga tonsilolitos. Ejemplos de métodos mecánicos son: limpieza regular y adecuada de las muelas del juicio parcialmente salidas con utensilios especiales, extracción de muelas del juicio si procede, limpieza regular y efectiva de las amígdalas con las herramientas adecuadas, remodelación de la superficie o extracción de las amígdalas si no queda más remedio, etc.

El segundo punto se puede lograr de varias formas: por ejemplo, una higiene bucal adecuada (que incluya pasar el hilo dental y también la limpieza de la lengua) minimiza la cantidad de alimento disponible para el metabolismo de las bacterias.

El tercer punto se refiere a las situaciones en las que la extracción mecánica no es posible o bien no se recomienda. Por ejemplo, la boca seca es un entorno donde las bacterias se reproducen con mucha facilidad. Si bien no es posible eliminar la causa raíz de la sequedad bucal en algunas personas, sí que es posible incrementar el caudal de saliva de diferentes formas. Añadir más humedad en la boca convertirá el entorno en uno mucho menos acogedor para las bacterias.

Y finalmente, el último recurso es intentar eliminar a las bacterias o bien neutralizar sus compuestos volátiles, utilizando productos formulados para ello (p. ej. enjuagues). Repito, esto es solo una medida temporal salvo que se hayan seguido los puntos 1, 2 y 3.

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